En los próximos tres años, la Región de Valparaíso podría vivir una de las mayores crisis sanitarias de su historia reciente. El Relleno Sanitario El Molle, ubicado en Quebrada Verde, se acerca a su límite de vida útil, y con ello la disposición de ca- si 500 mil toneladas anuales de residuos queda en entredicho. Las alternativas son escasas: trasladar esos volúmenes a San Pedro, en Quillota, que alcanzaría su capacidad máxima en 2031, o buscar soluciones urgentes que aún no se materializan.
El problema no es exclusivo de Valparaíso. En Chile se generan más de 20 millones de toneladas de residuos cada año, con una producción per cápita que supera el kilo diario por habitante. La infraestructura para el tratamiento está llegando al límite, poniendo en riesgo sanitario a millones de personas.
En este contexto, EBI Chile se ha consolidado en apenas cuatro años en el país como uno de los principales actores del sector, posicionándose como socio para avanzar hacia la economía circular. La filial chilena es parte del holding canadiense EBI Environnement, que cuenta con más de seis décadas de experiencia internacional, teniendo presencia en el país a través de 10 empresas con más de 3.500 colaboradores distribuidos en 14 regiones.
CENTROS DE TRATAMIENTO INTEGRAL
La proyección del cierre de El Molle en 2028 abre un debate central: ¿seguir trasladando los residuos de un sitio a otro hasta agotar su capacidad, o dar un salto hacia soluciones sostenibles? Para EBI Chile, la respuesta pasa por implementar Centros de Tratamiento Integral de Residuos (CTI), infraestructura que permite que solo una fracción llegue a disposición final.
“Valparaíso se encuentra en un momento clave en el que es necesario repensar nuestra relación con los residuos, por lo que en EBI Chile apostamos por contar con so- luciones ambientales de principio a fin. No nos limitamos a recolectar y disponer: apoyamos la reducción para así minimizar la cantidad de residuos generados, segregamos, acondicionamos, y también los residuos en nuevos ciclos productivos, alineándose con los objetivos de desarrollo sostenible y la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP).
“Estamos en un punto crítico. Sin inversiones y decisiones público-privadas inmediatas, la región se encamina a un colapso en la gestión de residuos. La buena noticia es que las soluciones existen y se pueden implementar con rapidez. Lo que se necesita es voluntad y colaboración. EBI Chile está disponible para aportar con experiencia, tecnología y equipos humanos capacitados para dar ese salto”, concluye Navajas.
SOLUCIONES INDUSTRIALES Y MINERÍA DEL FUTURO
En Chile, además de la recolección domiciliaria y el aseo urbano que realizan en decenas de comunas, también cuentan con una importante presencia en la gestión de residuos industriales y mineros en faenas de alta complejidad, su- mando además la operación de rellenos sanitarios, plantas de tratamiento de aguas y servicios de limpieza industrial.
“Desde el área de Servicios Industriales y Minería, nuestra proyección es consolidar a EBI Chile como un socio estratégico con experiencia y capacidades, para avanzar junto a los principales actores de la gran y mediana minería a cumplir sus desafíos en materia de sostenibilidad, así como para la industria en general. Esto implica seguir fortaleciendo nuestra capacidad operativa en faenas, con soluciones que van desde gestión integral de residuos industriales hasta el suministro de insumos y servicios técnicos especializados. Queremos aportar valor no solo en términos de eficiencia y cumplimiento normativo, sino también impulsando prácticas que reduzcan la huella ambiental de las operaciones. Chile tiene un rol clave en el abastecimiento de minerales para la transición energética, y nosotros queremos ser parte de esa cadena de valor con una oferta sostenible, segura y de alto estándar”, señala Ernesto Ly, gerente de Negocios Industriales y Minería.

