Gestión de residuos: Una potencial crisis sanitaria que debe ser resuelta con sentido de urgencia

El Día de la Limpieza llega en un momento clave para Chile. El país genera casi ocho millones de toneladas de residuos domiciliarios al año, lo que equivale a 1,09 kilos diarios por persona.

El último “Estudio de recuperación, reciclaje y valorización comunal”, elaborado por Kyklos y la Asociación Chilena de Municipalidades, da cuenta de la gran brecha que existe en la gestión de residuos. Menos del 2% logra reciclarse o valorizarse, mientras la mayoría termina en rellenos sanitarios o, incluso, en los más de 3.900 microbasurales registrados en el país.

Frente a esta realidad, EBI Chile se ha consolidado como un socio estratégico en la gestión de residuos. Con presencia en 14 regiones y más de 3.500 trabajadores, la compañía ofrece soluciones integrales que van desde la recolección domiciliaria y el aseo urbano, así como el reciclaje, la valorización y  manejo especializado de residuos industriales y peligrosos.

Aliado clave de los municipios y sistemas de gestión

Uno de los pilares de la labor de EBI Chile es su alianza con los gobiernos locales y los sistemas de gestión de envases y embalajes a lo largo del país, apoyando en el cumplimiento de la ley REP. El trabajo a diario resulta crítico para el cuidado sanitario de las comunidades donde opera, contribuyendo a mantener las ciudades limpias y seguras, y así prevenir focos de enfermedades. “Trabajamos con una visión que nos permita avanzar hacia un modelo de economía circular. Entendemos que nuestro trabajo es clave para evitar una crisis sanitaria, por lo cual contamos con una propuesta donde cada vez exista una menor disposición final y aumente el reciclaje y la valorización”, afirma José Luis Navajas, gerente general de EBI Chile.

Para enfrentar la gestión integral de residuos con una mirada circular, la compañía ha implementado proyectos que convierten residuos en energía renovable mediante la captura de biogás y generación de electricidad, así como la recuperación de aguas contaminadas por usos intensivos industriales, dándole nueva vida para ser utilizada en riego o reincorporándola a las actividades productivas. Estas experiencias preparan el camino hacia los Centros de Tratamiento Integral de Residuos, infraestructura que permitirá reducir al mínimo la disposición final y avanzar hacia una la economía circular.

El desafío de Chile no es menor: transformar la gestión de residuos en una oportunidad para el desarrollo sostenible. En palabras de José Luis Navajas,: “Estamos en un punto crítico. La buena noticia es que las soluciones existen y se pueden implementar con rapidez. Lo que se necesita es voluntad y colaboración público-privada”.